Final de la Copa Africana 2025 termina en caos y polémica entre Senegal y Marruecos
Un desenlace controvertido, decisiones arbitrales discutidas y protestas empañan el título continental

La final de la Copa Africana de Naciones 2025 entre Senegal y Marruecos, disputada en el estadio en Rabat, concluyó de forma caótica y polarizada, marcando un cierre que muchos califican de vergonzoso para el fútbol africano. Lo que prometía ser una final espectacular por el título continental terminó envuelto en tensiones, decisiones arbitrales polémicas y protestas que eclipsaron el resultado final.
El partido se mantuvo sin goles durante los 90 minutos reglamentarios, con ambos equipos mostrando un nivel físico alto y oportunidades clave en ambas áreas. En los minutos finales del tiempo añadido, Senegal creyó haber tomado la delantera con un gol, pero el árbitro lo anuló tras la intervención del VAR por una acción polémica que había comenzado con una disputa en el área.
La tensión escaló de inmediato cuando, tras el rechazo del gol senegalés, los árbitros concedieron un penalti a Marruecos muy cerca del final del tiempo reglamentario, tras una revisión en el VAR por una supuesta falta sobre Brahim Díaz dentro del área. La decisión de otorgar el penal detonó una protesta intensa del equipo de Senegal, encabezada por su entrenador Pape Thiaw, quien instruyó a sus jugadores a retirarse temporalmente del campo en señal de protesta contra el arbitraje, una escena que no suele verse en finales de torneos importantes.
Tras aproximadamente 15 a 17 minutos de interrupción, el veterano delantero Sadio Mané jugó un papel clave al convencer a sus compañeros de regresar al campo para continuar el encuentro. Ya con el partido reanudado, Brahim Díaz falló el penalti con un intento de “Panenka” que fue fácilmente detenido por el portero de Senegal, Édouard Mendy. Esto empujó el partido a tiempo extra.
Al inicio de la prórroga, Pape Gueye se encargó de definir el partido con un gol en el minuto 94, otorgando a Senegal una victoria por 1-0 y su segundo título en la historia reciente de la competición.
Reacciones y críticas tras el partido
El entrenador de Marruecos, Walid Regragui, no escondió su frustración tras el encuentro. Regragui calificó el desarrollo de los hechos como “vergonzoso para África”, criticando que su equipo no solo haya fallado la oportunidad de ganar en casa tras medio siglo de espera por un título, sino que además la final quedara marcada por los altercados y el comportamiento en la cancha.
Regragui también arremetió directamente contra la decisión de que los jugadores de Senegal abandonaran el campo como forma de protesta contra el penalti concedido, afirmando que esas acciones no contribuyen positivamente a la imagen del fútbol africano.
Por su parte, el propio cuerpo técnico y jugadores de Senegal defendieron su postura como una manifestación de frustración y percepción de injusticia arbitral en un momento crítico del juego, aunque el debate sobre el comportamiento deportivo seguirá siendo tema de análisis entre aficionados y especialistas en el deporte.
Escenas tensas también fuera del campo
Además de las controversias dentro del terreno de juego, el ambiente entre aficionados se tornó tenso. Se reportaron enfrentamientos e incidentes entre seguidores y autoridades en el estadio, así como reclamos de parte de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la FIFA por el comportamiento de algunos jugadores y oficiales durante y después del encuentro.
La CAF emitió declaraciones condenando el comportamiento inapropiado de participantes y miembros de equipo, subrayando la importancia de mantener el respeto por los árbitros y las normas que rigen la competición. La FIFA, por su parte, criticó el abandono temporal del campo por parte del equipo campeón, calificándolo como un acto que “no tiene lugar en el fútbol” y advirtió que se podrían tomar acciones disciplinarias.
Un título histórico, pero con un final controversial
En términos deportivos, el triunfo de Senegal representa un logro importante: su segundo título de la Copa Africana de Naciones en pocos años, consolidando su posición como una de las selecciones más relevantes del continente. El gol de Gueye en la prórroga quedará registrado en la historia del torneo.
No obstante, el recuerdo de esta final quedará inevitablemente ligado a las escenas de protesta, la decisión arbitral que detuvo el partido y las tensiones entre jugadores y aficionados, más que al espíritu competitivo puro que se espera de una final continental. Muchos observadores han señalado que esta conclusión problemática podría desencadenar debates más amplios sobre el uso del VAR, la gestión de finales de alto perfil y la conducta deportiva en competiciones internacionales.
En resumen, lo que pudo haber sido una celebración deportiva, con un nuevo campeón africano coronado en su propia casa, terminó siendo una de las finales más discutidas y polémicas en la historia reciente de la Copa Africana de Naciones, tanto por las decisiones arbitrales como por las reacciones dentro y fuera del campo, dejando un legado de debate que persistirá mucho después de que los trofeos y medallas hayan sido entregados.