Recientemente un informe de la OMS, informaba que más del 2/3 de la población mundial tiene herpes simple tipo 1, y que más del 10% padece del tipo 2.

Claramente, si no sabes mucho del tema puede que la información te parezca exagerada, pero lo cierto es que se trata de una infección muy estigmatizada, por lo que quienes presentan síntomas no lo comparten con sus familiares y amigos, por miedo a lo que podrán pensar.

Por eso hoy te explicamos todo sobre el herpesvirus: sus características, síntomas y tratamiento.

Herpes simple

Lo cierto es que no cuesta creer que dos tercios de la población a nivel mundial padezca herpes tipo 1, teniendo en cuenta que cerca del 80% de personas que viven con el virus desconocen que lo tienen.

La mayoría de hombres con algún tipo de herpes son asintomáticos, y solo llegan a conocerlo si su pareja sexual se contagia y presenta síntomas de la infección. Se trata, más que una ITS de un padecimiento dermatológico cuya vía de transmisión más común es la sexual. Aunque esto no siempre se cumple.

Para conocer más cómo funciona el virus y su transmisión, te proponemos saber qué tipos de herpesvirus son los más frecuentes:

VHS tipo 1:

El virus del herpes simple tipo 1 es conocido comúnmente como herpes labial u oral, ya que cuando muestra síntomas lo hace en los labios o cerca de la boca. Se transmite mediante besos, o al compartir vasos, labiales o cepillos de dientes con una persona que tiene un brote activo.

Se manifiesta en forma de granitos llenos de líquido, que se agrupan en forma de racimos, y que se acompañan de inflamación, dolor y comezón.

VHS tipo 2:

El tipo 2 se conoce también como herpes genital, ya que cuando es visible, se manifiesta en la zona genital, y provoca del mismo modo granitos agrupados en forma de racimos, que duelen y pican.

Se transmite sobre todo al tener relaciones sexuales desprotegidas, aunque esto no siempre se cumple, ya que los brotes pueden encontrarse lejos de la zona que cubre el condón, como los muslos.

Las personas que presentan síntomas del virus, suelen tener un primer brote que puede ser más o menos severo. Y junto a las manifestaciones dermatológicas, se dan muy a menudo síntomas gripales como dolor de cabeza, fiebre, dolor en las articulaciones, malestar general, etc. En algunos casos es incluso necesaria la hospitalización.

Diagnóstico y tratamiento

Los granitos y su distribución son el signo clínico que advierte a los profesionales de salud, que se trata de herpes. Si bien pueden realizarse pruebas de laboratorio, estas solo son eficaces para identificar el tipo de herpes que se padece.

Cuando hay síntomas, se administra aciclovir o derivados de forma tópica y en tabletas hasta que estos desaparecen. Pero el herpes simple no tiene cura. Una vez el virus entra en el organismo, permanecerá “dormido” en el mismo y reaparecerá ocasionalmente, con más o menos frecuencia en dependencia de diversos factores.

Muchas veces, las personas que han tenido un primer brote de herpes evidente, tendrán recidivas que duran entre 3-5 días, y que nunca serán tan graves como el primero. Estas pueden ser producidas por el estrés, cambios hormonales –la menstruación-, un sistema inmune debilitado, etc.

Ahora que ya conoces qué es el herpes simple, esperamos que si en algún momento tú o alguien cercano se contagian (o presentan un brote) sepan qué hacer. Nuestro consejo es, ten mucha calma e infórmate bien.

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