Ucrania, Rusia y EEUU se reúnen en Abu Dabi mientras Putin vuelve a exigir todo el Donbás para el fin de la guerra
“La cuestión del Donbás es clave. Se debatirá, así como la modalidad de cómo las tres partes la ven en Abu Dabi hoy y mañana”, ha dicho Zelenski este viernes

En un momento clave de casi cuatro años de guerra entre Ucrania y Rusia, algo que parecía casi imposible hace meses está ocurriendo: representantes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos se han sentado juntos a negociar en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, con la esperanza de abrir una vía que pudiera terminar con el conflicto más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
La reunión trilateral, en la que participan delegaciones de los tres países, ha captado la atención internacional porque es la primera conversación de este tipo desde que comenzó la invasión rusa en febrero de 2022. Lo que está sobre la mesa es, en esencia, la búsqueda de una salida negociada al conflicto… pero no sin enormes obstáculos.
Un escenario de diálogo… pero también de tensiones
Desde el principio, la reunión ha tenido un tono tenso y complicado. Por un lado, hay algo innegable: que las partes por fin se sienten a hablar es un gesto diplomático importante, y todos los ojos están puestos en lo que pueda surgir de estas conversaciones. En Abu Dabi se espera que el diálogo se extienda durante dos días, aunque no está previsto que los jefes de Estado asistan directamente; son equipos técnicos quienes negocian.
Sin embargo, más allá del gesto de diálogo, las diferencias siguen siendo profundas, sobre todo en uno de los puntos más sensibles del conflicto: el control de la región del Donbás, en el este de Ucrania.
El Donbás: el punto más difícil de toda la negociación
La cuestión del Donbás —una vasta área que comprende las regiones de Donetsk y Lugansk, y que ha sido escenario de combates desde 2014— ha sido el corazón de las tensiones ucrania-rusas incluso antes de la invasión masiva de 2022. Durante la guerra, Rusia ocupó gran parte de esa área y luego proclamó su anexión en 2022, algo que fue rechazado internacionalmente por considerarse ilegítimo.
Antes de que empezaran las conversaciones en Abu Dabi, el Kremlin fue muy claro con su posición: quiere que Ucrania se retire completamente de la región del Donbás, incluso de las partes que todavía controla Kiev. Esa demanda fue reiterada públicamente por el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, quien afirmó que la única forma de avanzar hacia un acuerdo de paz es con la retirada de las fuerzas ucranianas de todo ese territorio, sin condiciones.
Esta postura, por supuesto, ha sido un punto de ruptura desde hace tiempo. El presidente ucraniano **Volodímir Zelenskiy ha repetido en múltiples ocasiones que su país no cederá territorio que aún controla a cambio de una paz que considere injusta o que no garantice su seguridad, y esta batalla diplomática por el Donbás continúa hoy en la agenda de la reunión.
¿Qué significa esta reunión trilateral?
Para muchos analistas internacionales, el hecho de que Ucrania, Rusia y Estados Unidos se sienten a discutir puntos tan complejos juntos es un indicio de que la presión diplomática internacional está siendo enorme, y eso ha empujado a las partes a explorar soluciones más allá de los tradicionales contactos bilaterales.
Los Estados Unidos, bajo la administración del expresidente Donald Trump y sus enviados —incluyendo al yerno del expresidente, Jared Kushner, y al representante especial Steve Witkoff— han tratado de mediar y presentar fórmulas que permitan un alto al fuego y eventualmente un acuerdo de paz. En las semanas previas, representantes de EE. UU. y Rusia incluso sostuvieron encuentros directos en Moscú para discutir posibles propuestas antes de la reunión de Abu Dabi.
Pero incluso con ese esfuerzo diplomático, las posturas principales siguen endurecidas. Rusia quiere un acuerdo territorial que consolide su control sobre vastas zonas del este de Ucrania; Ucrania rechaza esas concesiones sin garantías claras de seguridad y respeto a su soberanía; y Estados Unidos quiere que las conversaciones se mantengan abiertas, aunque con una presión creciente sobre Ucrania para encontrar un compromiso que termine la guerra.
Una guerra que no se detiene
Mientras las delegaciones discuten en Emiratos Árabes Unidos, los combates no han cesado en el terreno. Datos recientes señalan que Rusia continúa atacando infraestructura militar y civil en territorio ucraniano, utilizando incluso misiles balísticos avanzados como el Oréshnik, aunque sin carga nuclear. Esto demuestra que, pese a la voluntad aparente de diálogo, la violencia sigue activa y la guerra no ha dado señales de una pausa significativa en medio de estas negociaciones.
Hacia dónde podría dirigirse el proceso
Nadie espera que en Abu Dabi se firme un tratado de paz definitivo o que las partes lleguen a un acuerdo inmediato. Las líneas de división son profundas y afectan no solo a cuestiones territoriales, sino también a la seguridad, alianzas internacionales y el futuro mismo de la región ucraniana.
Lo que sí representa esta reunión es un paso diplomático importante: marca la primera vez que Ucrania, Rusia y Estados Unidos abordan juntos la posibilidad de un acuerdo político. Incluso si no se logra un avance concreto —y muchos expertos dudan que algo así ocurra rápidamente dadas las demandas absolutas de Moscú—, la propia existencia de este canal de diálogo abre la puerta a conversaciones futuras que quizá puedan desescalar el conflicto más adelante.
La guerra ha tenido un costo humano y material terrible, y cualquier posibilidad de reducir la violencia —aunque sea mediante acuerdos parciales o alto al fuego limitado— es algo que el mundo observa con atención. Hacia el futuro, otros países, organizaciones y aliados europeos también podrían jugar un papel más activo si este proceso trilateral en Abu Dabi se consolida como una vía regular de negociación.