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La herencia de “El Mencho”: turismo, dinero y violencia en disputa tras la caída del capo

Cancún, Playa del Carmen, Mérida y Puerto Vallarta, parte de la herencia

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, no puso fin a la influencia y el impacto del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México. Al contrario: abrió una nueva etapa de disputa por territorios, recursos y control criminal en zonas clave, incluidas las más importantes para la economía turística del país.

Aunque el capo fue abatido por fuerzas mexicanas durante un operativo en febrero de 2026, su estructura sigue operando y fragmentándose, y las consecuencias de su legado han empezado a sentirse de maneras profundas —tanto en la violencia como en la penetración económica en sectores legítimos.

Un imperio criminal más allá de un solo hombre

Cuando se analiza el CJNG no basta con pensar en “un solo jefe”. Si bien el nombre de El Mencho concentró la atención mediática durante años, su organización se consolidó como un sistema financiero y logístico enorme, capaz de operar incluso con su ausencia.

En los últimos años, la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos lo catalogó como uno de los grupos criminales “más violentos y de más rápido crecimiento” en América, con un músculo financiero, logístico y territorial que supera por mucho a otros cárteles tradicionales.

Los decomisos en operaciones como Operación Python (2020) o actividades entre 2023 y 2024 revelan la magnitud de sus operaciones: toneladas de drogas —metanfetamina, fentanilo, cocaína y heroína— aseguradas, millones de dólares incautados y miles de detenidos en Estados Unidos implicados en redes vinculadas al CJNG.

Estas cifras demuestran que la red del Mencho no dependía de un solo individuo, sino de un entramado profundo de logística, distribución y dinero. El liderazgo era solo la punta visible de un iceberg criminal más complejo.

Territorios estratégicos: del narco al turismo

Lo que en algún momento fue una llave para el poder territorial empezó a convertirse, con el crecimiento del turismo en México, en un nuevo frente de disputas internas para las facciones del CJNG.

El turismo como botín

Ciudades como Cancún, Playa del Carmen, Mérida y Puerto Vallarta no solo representan centros globales de ocio y hospitalidad, sino también “vacas lecheras” dentro del mundo del crimen organizado:

  • Cancún recibe más de 30 millones de pasajeros al año y mantiene altos niveles de ocupación hotelera; sin embargo, diversas células del CJNG han sido vinculadas a narcomenudeo, extorsión a transportistas y cobro de piso frente a bares y negocios turísticos.

  • Playa del Carmen, epicentro de entrada a la Riviera Maya, ha visto ejecuciones en zonas céntricas, extorsión a empresas y control de sindicatos de transporte, rompiendo la imagen de destino “intocable”.

  • Mérida, tradicionalmente considerada una de las ciudades más seguras del país, enfrenta un nuevo desafío: aunque la violencia visible es baja, el lavado de dinero en bienes raíces, empresas fachada y triangulación de capitales ha convertido al sector inmobiliario y al de desarrollo turístico en un espacio de interés para los operadores criminales.

En estos casos, donde el flujo de dinero es intenso, el crimen organizado no destruye la economía formal: la infiltra, la aprovecha y la explota.

Del narco al dinero legal: estrategias diversificadas

El CJNG no se limitó al mercado de drogas. Su diversificación incluyó:

  • Robo de combustible (huachicol): el contrabando de hidrocarburos —señalado por autoridades como actividad central— ha generado miles de millones de pesos en pérdidas para Petróleos Mexicanos (Pemex), y ha alimentado flujos financieros tanto logísticos como comerciales.

  • Extorsión sistemática en municipios turísticos, donde políticos y operadores han sido acusados de participar en redes que entregaban millones anuales para evadir “la cuota criminal”.

  • Fraudes millonarios, especialmente en esquemas de tiempos compartidos dirigidos a turistas extranjeros, que según el Buró Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos les costaron a 6 000 estadounidenses casi 300 millones de dólares entre 2019 y 2023.

En otras palabras, el crimen organizado ha buscado integrarse a la economía formal en lugares donde el flujo de turistas y la inversión internacional se traducen en grandes ganancias, incluso si ello implica operaciones que funcionan como fachada para actividades ilícitas.

El vacío de poder y la disputa por el legado

Con El Mencho abatido, se esperaba que el CJNG sufriera un golpe definitivo. Sin embargo, su legado no ha desaparecido, sino que ha puesto al descubierto una estructura con múltiples intereses y competidores internos que ahora luchan por llenar el vacío de poder.

El hijo de Oseguera, Rubén Oseguera González “El Menchito”, cumple una condena de 30 años en Estados Unidos, lo que limita su papel directo en la sucesión. Pero la ausencia de un líder claro impulsa a distintas facciones a disputarse el control de plazas estratégicas —desde puertos y fronteras hasta corredores turísticos clave que hoy representan verdaderas cajas registradoras.

Este proceso de disputa no solo es territorial: implica corredores económicos, rutas de contrabando, operadores financieros internos y redes internacionales que buscan reconfigurar el negocio del narcotráfico y la criminalidad en México.

Turismo y seguridad: un equilibrio amenazado

La presencia criminal en los polos turísticos ha generado preocupación entre empresarios, autoridades locales y la sociedad civil, que temen que la inseguridad pueda dañar la imagen del país como destino seguro y afectar sectores clave como el turismo extranjero y la inversión internacional, especialmente en momentos próximos a eventos globales como el Mundial de fútbol 2026.

Las implicaciones económicas son claras: cuando turistas extranjeros experimentan violencia o se sienten inseguros, los flujos de viajeros tienden a disminuir, lo que podría traducirse en pérdidas millonarias para destinos que representan una parte importante del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

¿Hacia dónde va la disputa?

La muerte de El Mencho marcó el inicio de una nueva etapa en la lucha contra las organizaciones criminales en México. Pero más allá del símbolo que representó su figura, hoy el país enfrenta desafíos estructurales: carteles diversificados, redes de extorsión, lavado de dinero y una presencia cada vez más profunda dentro de la economía legítima.

La lucha no se reduce a capturar o abatir líderes aislados, sino a desmantelar complejas redes criminales que han logrado penetrar sectores formales de la sociedad —incluyendo el turismo y las inversiones internacionales— y que, en muchos casos, operan con un nivel de sofisticación que supera las capacidades actuales de respuesta del Estado mexicano.

Mientras tanto, Cancún, Playa del Carmen, Mérida y otras ciudades turísticas mantienen una doble realidad: por un lado, continúan atrayendo a millones de visitantes cada año; por el otro, están enfrentando una disputa silenciosa por el control económico, el flujo de dinero y la seguridad, elementos que definirán el rumbo del país en los próximos años.

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