Marco Bonilla se “traga” 7 771 millones en 2025 sin obras nuevas: cuando el gasto no se ve en la calle
Entre cifras récord y promesas incumplidas, el presupuesto de Chihuahua se quema sin resultados tangibles y crece el reclamo ciudadano por transparencia

En la ciudad de Chihuahua se ha encendido la polémica tras revelarse que **el alcalde Marco Antonio Bonilla Mendoza ejerció prácticamente todo el presupuesto municipal de 2025 —más de 7 100 millones de pesos— sin que eso se traduzca en obras nuevas de inversión pública productiva concretas. Este dato se vuelve aún más llamativo si se toma en cuenta que el gasto terminó superando lo que originalmente había sido aprobado, y que a la fecha no se han materializado los proyectos que justificarían esa enorme erogación.
La queja principal no es únicamente contable, es política y social: la ciudadanía empezó a preguntarse con razón “¿dónde está ese dinero?” cuando en el pavimento, la infraestructura urbana y los servicios públicos lo que predomina es el deterioro, no resultados visibles proporcionales al gasto.
El presupuesto se consumió… pero ¿y las obras?
Según el análisis de los informes de tesorería municipal, entre enero y septiembre de 2025 Bonilla gastó más de 7 136 millones de pesos, lo que ya equivale —e incluso supera por unos 24 millones— al presupuesto total aprobado por el Cabildo y el Congreso del Estado para todo el año. Sin embargo, no hay registro de obras nuevas con impacto productivo significativo que justifiquen el ejercicio de esos recursos.
Para muchos críticos, esta realidad genera una sensación de “gasto invisible”, donde el dinero del erario parece perderse en partidas internas, nómina, servicios y rubros administrativos sin que se traduzca en infraestructura, servicios públicos mejorados o proyectos concretos que beneficien a la comunidad.
¿Mal uso o mala planeación?
Uno de los argumentos que circula entre ciudadanos y analistas críticos es que el dinero se ha ido más a “gastos de funcionamiento” que a inversión. En el presupuesto municipal de 2026, por ejemplo, se planea gastar casi tres veces más en servicios personales (nómina) que en inversión pública, lo que indica una tendencia preocupante: priorizar el mantenimiento de estructuras administrativas sobre proyectos que transformen la ciudad.
Esto significa que, aunque Chihuahua tiene ahora más funcionarios, plazas y gastos administrativos, hay menos obras de gran impacto concretadas. Eso contrasta con las expectativas de una ciudad que, con un presupuesto histórico, debería ver mejoras tangibles en sus calles, infraestructura y servicios.
Críticas políticas y falta de transparencia
Las voces críticas han sido contundentes: representantes de la sociedad civil, algunos políticos opositores y ciudadanos en redes preguntan directamente “¿Dónde está ese dinero?” y exigen rendición de cuentas claras. En rueda de prensa, opositores denunciaron que, a pesar de tener uno de los presupuestos más altos de la historia para el municipio, los avances en infraestructura, vialidades y servicios públicos no se reflejan en la manera que debería.
Además, han sido objeto de señalamientos las autoridades que autorizaron créditos y deuda pública, incluso cuando no queda claro qué proyectos se han ejecutado con esos recursos. En 2025, el Congreso estatal aprobó créditos por 645 millones de pesos, que supuestamente serían para tres puentes vehiculares y una estación de policía —pero esos trabajos han tenido demoras, sobrecostos y apenas han avanzado.
Un patrón que no es nuevo
La situación de 2025 se inserta en un patrón más profundo. En años recientes, las administraciones locales han mostrado un manejo de presupuestos que no siempre se traduce en resultados palpables para la ciudadanía, y Chihuahua no es la excepción. Por ejemplo, estudios y críticas anteriores señalaron que parte del presupuesto municipal se destinó a programas participativos o iniciativas ciudadanas, pero esa inversión es mínima comparada con el volumen total ejercido.
Además, hay cuestionamientos sobre el uso de recursos destinados a comunicación social o promoción de imagen, que en algunos casos se han interpretado como esfuerzos para posicionar políticamente al alcalde más que para informar con transparencia a la población.
Promesas de proyectos en 2026, pero poco en 2025
Durante el cierre de 2025 y la proyección de 2026, el gobierno municipal ha presentado iniciativas para invertir en infraestructura, medio ambiente y movilidad urbana, como la construcción de tres puentes, la creación de una planta recicladora y otros proyectos que se esperan iniciar en 2026.
No obstante, críticos apuntan que esas proyecciones lleguen tarde: una ciudad que consumió casi todo su presupuesto sin haber concluido proyectos productivos no puede justificar un nuevo ciclo de planificación como si todo hubiera ido bien.
¿Qué exige la ciudadanía?
La gente no solo pide saber “qué se hizo”, sino qué se ha logrado con sus impuestos. Las demandas son claras:
Transparencia total sobre cómo se gastaron los más de 7 000 millones en 2025.
Auditorías públicas detalladas que muestren cada peso ejercido.
Resultados visibles y medibles en infraestructura urbana, servicios públicos y calidad de vida.
Rendición de cuentas real, no solo discursos y proyectos futuros.
La sensación que muchos tienen es que Chihuahua está gastando como si el dinero fuera infinito, pero sin que ese gasto se vea en calles mejoradas, obras terminadas o cambios tangibles en la vida cotidiana de sus habitantes.
Una administración bajo escrutinio
En suma, el caso del presupuesto de 2025 bajo la gestión de Marco Bonilla ha dejado un reclamo unánime: no basta gastar, hay que invertir bien. Y por ahora, muchos chihuahuenses sienten que ese principio no se ha cumplido. El reto para las autoridades será dar explicaciones claras, mostrar resultados tangibles y reconducir las prioridades del gasto público para recuperar la confianza de la población.
Si hay algo que este debate ha dejado claro es que el dinero del presupuesto no desaparece mágicamente, sino que debería reflejarse en obras, servicios y mejoras concretas. Y hasta ahora, para muchos, ese reflejo todavía no aparece.