Clausuran casinos Midas y Skampa en BC tras ser señalados por EU de lavado de dinero

Tijuana, BC. Los casinos Midas, en Rosarito, y Skampa, en Ensenada, permanecen clausurados y con sellos visibles en sus accesos. La escena, más que un simple cierre administrativo, se inscribe en un proceso que expone la vulnerabilidad del sistema regulatorio mexicano frente a estructuras financieras presuntamente operadas por el Cártel de Sinaloa.
La medida del gobierno de Baja California llega inmediatamente después de que la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos colocara a ambos establecimientos en una lista de 10 casinos mexicanos vetados del sistema financiero estadounidense. El mensaje es claro: Washington identifica que estos negocios, pese a operar ante autoridades locales, funcionan como engranes dentro de un mecanismo transnacional de lavado de dinero.
Una red extendida… y conocida
La lista revelada por FinCEN incluye casinos ubicados en Sonora, Sinaloa, Tabasco y Baja California. La mayoría de ellos —particularmente los de la marca Midas— operan desde hace años en regiones donde el Cártel de Sinaloa mantiene influencia abierta o soterrada.
Los establecimientos señalados son: Casino Emine, Casino Mirage, varios casinos Midas en Sonora y Sinaloa, y dos sucursales de Skampa.
La dependencia estadounidense fue contundente: estos casinos están “controlados en última instancia por un grupo criminal” y han mantenido una “larga trayectoria de transacciones financieras para facilitar el lavado de dinero” en beneficio del cártel.
Según la investigación, los directivos recibían incluso instrucciones específicas para burlar los sistemas antilavado, lo que revela un nivel de operación sofisticado que difícilmente podría pasar inadvertido a las autoridades mexicanas.
Antecedentes que levantan sospechas
El caso de Skampa Ensenada ilustra la opacidad con la que han operado algunos de estos negocios. El establecimiento ya había sido clausurado en mayo de 2023 por supuestos incumplimientos fiscales, pero en aquel momento sus representantes acusaron al gobierno estatal de actuar de forma “arbitraria y abusiva”.
Hoy, a la luz de la investigación internacional, la narrativa de victimización queda en entredicho.
Coordinación bilateral… ¿o presión internacional?
Mientras México insiste en que hay cooperación con Estados Unidos, la postura de FinCEN sugiere algo más profundo: una creciente desconfianza en la capacidad del Estado mexicano para contener los flujos financieros del crimen organizado.
“La coordinación busca proteger al sistema financiero de las actividades ilícitas del Cártel de Sinaloa”, declaró Andrea Gacki, directora de FinCEN, un mensaje que parece más una advertencia que una celebración de esfuerzos conjuntos.
Clausuras visibles, investigación invisible
Por ahora, las puertas de los casinos Midas y Skampa permanecen selladas. Sin embargo, la opacidad sobre las investigaciones en México contrasta con la claridad de los señalamientos en Estados Unidos.
La clausura física es apenas la parte visible de un problema más profundo: la penetración del crimen organizado en actividades comerciales legalmente constituidas y la persistente incapacidad estatal para detener el flujo financiero que las sostiene.