Internacional

Rusia golpea Kiev con un ataque brutal y vuelve a encender las alarmas por el uso de misiles hipersónicos

Moscú llama el ataque "respuesta a ataques terroristas"

La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar de manera dramática este fin de semana. Rusia lanzó uno de los ataques más intensos contra Kiev desde que comenzó la invasión, utilizando cientos de drones, decenas de misiles y, lo que más preocupación ha generado a nivel internacional, un misil hipersónico Oréshnik, considerado extremadamente difícil de interceptar.

La madrugada en la capital ucraniana fue descrita por autoridades locales como una de las peores de toda la guerra. Las explosiones se extendieron durante horas y alcanzaron prácticamente todos los distritos de Kiev. Edificios residenciales, escuelas, mercados y oficinas públicas terminaron dañados, mientras equipos de emergencia trabajaban entre incendios y estructuras colapsadas.

De acuerdo con reportes oficiales, al menos cuatro personas murieron y más de cien resultaron heridas. Las imágenes difundidas desde Ucrania muestran departamentos destruidos, autos calcinados y familias buscando refugio en estaciones del metro mientras las alarmas antiaéreas sonaban sin descanso.

Pero más allá de la destrucción inmediata, lo que realmente encendió las alertas internacionales fue la confirmación del uso del misil hipersónico Oréshnik. Este tipo de armamento puede alcanzar velocidades superiores a Mach 10 y fue diseñado para evadir sistemas tradicionales de defensa aérea. Expertos militares consideran que este tipo de armas cambia las reglas del conflicto porque reduce drásticamente el tiempo de reacción de los sistemas defensivos.

Según Ucrania, Rusia lanzó cerca de 690 sistemas ofensivos entre drones y misiles durante la ofensiva. Aunque gran parte fue interceptada, varios proyectiles lograron atravesar las defensas aéreas. Kiev volvió a demostrar que, pese al apoyo occidental, su capacidad defensiva sigue bajo enorme presión frente a ataques masivos de saturación.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó a Moscú de atacar infraestructura civil y tratar de sembrar terror entre la población. Mientras tanto, Rusia aseguró que los bombardeos iban dirigidos contra objetivos militares y afirmó que la ofensiva fue una represalia por recientes ataques ucranianos sobre territorio ruso.

El problema es que cada nuevo ataque parece elevar todavía más el nivel de riesgo internacional. El uso repetido de misiles hipersónicos no solo tiene un impacto militar; también funciona como un mensaje político y estratégico de Moscú hacia Occidente. Rusia busca demostrar que mantiene capacidad tecnológica y poder de intimidación incluso después de años de sanciones y desgaste en el frente de guerra.

En Europa, varios gobiernos condenaron el bombardeo y advirtieron que el conflicto entra en una etapa cada vez más peligrosa. La preocupación principal es que la guerra ya no se limita únicamente a trincheras o ataques regionales: ahora involucra armamento avanzado con potencial de alterar el equilibrio militar global.

Mientras tanto, para millones de ucranianos la realidad sigue siendo mucho más simple y devastadora: otra noche sin dormir, otra ciudad destruida parcialmente y otra demostración de que la guerra todavía está lejos de terminar.

Botón volver arriba

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios