Nacional

Pemex presume récord histórico en refinación mientras busca reducir dependencia energética

La petrolera estatal asegura haber alcanzado su mayor nivel reciente de producción de combustibles, en medio del debate sobre viabilidad financiera y autosuficiencia energética

Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó cifras históricas en la producción de combustibles durante 2025, un resultado que el gobierno federal presenta como evidencia del fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación y del avance hacia la llamada soberanía energética. Según datos oficiales, la empresa estatal alcanzó una elaboración promedio cercana a los 908 mil barriles diarios de gasolina, diésel y turbosina, además de procesar alrededor de 1.27 millones de barriles diarios de crudo en sus refinerías.

El aumento en la refinación ocurre después de años en los que las plantas de Pemex operaban por debajo de su capacidad debido al deterioro de infraestructura, falta de mantenimiento y dependencia creciente de importaciones, particularmente desde Estados Unidos. Ahora, la administración federal sostiene que la modernización de refinerías y la incorporación gradual de la Refinería Olmeca en Dos Bocas comienzan a reflejarse en mayores niveles de producción nacional.

De acuerdo con los reportes difundidos por Pemex, el crecimiento en combustibles estuvo acompañado por mejoras operativas y financieras dentro del negocio de refinación. La empresa aseguró que logró un margen variable promedio de 12 dólares por barril y un incremento cercano al 8 % en ventas internas de combustibles durante el segundo semestre del año pasado.

La narrativa oficial busca presentar estos números como un cambio de rumbo frente al modelo energético aplicado en gobiernos anteriores, donde gran parte de la estrategia consistía en exportar petróleo crudo e importar gasolinas ya refinadas. El actual proyecto energético, impulsado primero por Andrés Manuel López Obrador y ahora continuado por Claudia Sheinbaum, apuesta por refinar más petróleo dentro del país y disminuir paulatinamente las importaciones.

Sin embargo, el panorama no es completamente favorable. Aunque la refinación muestra crecimiento, especialistas continúan señalando que Pemex mantiene una pesada deuda financiera, problemas estructurales de eficiencia y una producción de crudo todavía lejos de los niveles históricos que tuvo México hace dos décadas. Incluso, mientras la refinación avanza, la extracción petrolera permanece estancada alrededor de 1.6 a 1.8 millones de barriles diarios.

Otro punto de debate gira alrededor de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas. Aunque el gobierno la presenta como pieza clave de la autosuficiencia energética, analistas recuerdan que el complejo aún opera por debajo de su capacidad máxima y que ha enfrentado retrasos técnicos y costos superiores a los originalmente proyectados. Aun así, Pemex reportó que la planta logró en meses recientes sus mayores niveles de producción desde que inició operaciones.

La empresa también destacó una disminución en las importaciones de combustibles, particularmente gasolina y diésel, como consecuencia del fortalecimiento del sistema de refinación nacional. Datos de 2026 muestran aumentos importantes en la producción de gasolina y diésel, mientras la producción de combustóleo —uno de los derivados más contaminantes— comenzó a reducirse gradualmente.

A nivel político, el gobierno federal utiliza estos resultados para reforzar el discurso de rescate de Pemex como empresa estratégica del Estado mexicano. Para Morena, el crecimiento en refinación representa una recuperación de la soberanía energética y una ruptura con políticas de apertura energética impulsadas en sexenios anteriores.

No obstante, críticos advierten que producir más combustibles no necesariamente resuelve los problemas financieros de la petrolera ni garantiza combustibles más baratos para los consumidores. También cuestionan si el país debería seguir apostando fuertemente por combustibles fósiles en un contexto internacional donde muchas economías avanzan hacia energías limpias y reducción de emisiones contaminantes.

En medio de estas posturas encontradas, Pemex intenta proyectar una imagen de recuperación operativa y estabilidad productiva. La incógnita será si estos avances podrán sostenerse a largo plazo o si el aumento en refinación terminará enfrentándose nuevamente con los viejos problemas de deuda, corrupción, sobrecostos y dependencia tecnológica que históricamente han perseguido a la petrolera mexicana.

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