Cruz Azul conquista el subliderato con victoria 2-1 ante Tigres
En un duelo vibrante de la Jornada 6, La Máquina superó a Tigres con un autogol y una anotación decisiva de Nicolás Ibáñez; el mal estado del césped volvió a ser protagonista, mientras el equipo celeste afianza su posición en la parte alta de la tabla.

En la sexta jornada del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX, el Cruz Azul de Nicolás Larcamón logró una victoria clave frente a los Tigres UANL, imponiéndose por 2 goles a 1 en el Estadio Cuauhtémoc, una cancha que sigue generando discusión por sus condiciones de juego y que una vez más fue tema casi tan relevante como el resultado mismo.
Este triunfo no solo significó otros tres puntos para La Máquina, sino que le permitió escalar hasta la segunda posición general de la clasificación, colocándose como sublíder con 13 unidades, solo por detrás de Chivas, el líder del torneo hasta ahora.
Un triunfo trabajado y con matices
El partido entre Cruz Azul y Tigres fue uno de esos encuentros en los que el guion no siempre es el esperado. La primera mitad transcurrió con pocas llegadas claras y un dominio territorial alternado, donde ambos equipos parecieron estudiar al rival más de lo que intentaron imponer su propio juego. La máquina celeste, bien ordenada tácticamente, controló los tiempos pero no logró traducir su propuesta en ocasiones claras durante los primeros 45 minutos.
La clave del juego estuvo en la segunda parte. Fue al minuto 56 cuando llegó el primer tanto, no por una jugada colectiva espectacular o un remate preciso, sino por un autogol del defensor de Tigres Joaquim, quien en su intento por retrasar el balón de cabeza terminó superando a su propio arquero, Nahuel Guzmán, y poniendo el 1-0 parcial a favor de Cruz Azul.
Solo cuatro minutos después, al 60’, el argentino naturalizado mexicano Nicolás Ibáñez —quien enfrentaba a su exequipo— amplió la ventaja para los celestes con un gol que fue celebrado con particular ímpetu por las gradas, como si cada jugador de Cruz Azul sintiera el peso de la victoria y su valor en términos de confianza y momentum dentro del torneo.
Tigres no bajó los brazos. Al 71’, el experimentado Ángel Correa aprovechó un hueco en la defensa y con un zurdazo colocado —que no pudo detener el portero Andrés Gudiño— acercó a su equipo, ajustando el marcador a 2-1 y poniendo dramatismo en los minutos finales del duelo.
El césped otra vez como protagonista
No obstante, el terreno de juego del Estadio Cuauhtémoc volvió a ser objeto de críticas. En múltiples fases del partido, lo que debería haber sido un duelo de precisión técnica terminó convirtiéndose en un choque de repliegue y búsqueda de espacios debido a las condiciones irregulares del césped, con parches y botes impredecibles que dificultaron la circulación limpia del balón y el estilo de pase corto característico de Cruz Azul.
Estas condiciones —producto de la falta de mantenimiento adecuado a pesar de inversiones recientes— no solo afectan el espectáculo futbolístico, sino que también pueden tener impacto físico en los jugadores, quienes se exponen a un mayor riesgo de lesiones por tropiezos o cambios de ritmo imprevistos. De hecho, este mismo campo ya había sido señalado anteriormente cuando varias figuras sufrieron molestias o torceduras en fechas previas, tanto en partidos de liga como en encuentros femeniles celebrados en el recinto.
El director técnico del equipo, Nicolás Larcamón, y sus jugadores han tenido que adaptar su estilo de juego en tierras poblanas, haciendo ajustes tácticos para evitar peligros al manejar el balón en zonas donde la superficie no ofrece la seguridad ni la fluidez que exige un equipo de alta competencia. Aun así, el compromiso defensivo y la capacidad para explotar los espacios se combinaron para sostener un resultado que no estuvo exento de tensión hasta el final.
Cruz Azul en ascenso: resultados y respuestas
Con esta victoria, Cruz Azul suma su cuarta victoria en seis jornadas, un rendimiento que lo coloca como serio contendiente en la lucha por el título del Clausura 2026. El equipo ha mostrado una mezcla de solidez defensiva, creatividad en el mediocampo y capacidad para ajustar su plan de juego frente a rivales de alto perfil como Tigres, que históricamente siempre son un hueso duro de roer en la Liga Mx.
Además del aporte de Nicolás Ibáñez —autor del gol que amplió la ventaja— otros jugadores mencionados por la afición y prensa especializada han sido importantes en la construcción de este buen arranque: desde el portero Gudiño, cuyas atajadas mantuvieron el marcador a favor en momentos críticos, hasta piezas como Cristian Ebere o José Paradela, quienes han añadido gol y movilidad al frente de ataque durante las primeras jornadas de este torneo.
Una afición dividida entre resultado y espectáculo
El traslado temporal de Cruz Azul al Estadio Cuauhtémoc en Puebla ha traído consigo reacciones mixtas. Por un lado, los resultados han sido mayormente positivos, con una mejora tangible en el rendimiento del equipo en comparación con torneos recientes. Por otro lado, la conexión de los seguidores con la nueva sede ha sido lenta: varios partidos previos han registrado una asistencia menor a la esperada, algo que contrasta con la rica tradición de público que suele acompañar a Cruz Azul en su estadio habitual en la Ciudad de México.
Sin embargo, victorias como la obtenida ante Tigres tienen un efecto directo en la percepción del proyecto deportivo. Los aficionados tienden a ser más tolerantes con aspectos periféricos como el estadio cuando el equipo gana, compite y se mantiene cerca del liderato, lo que impulsa un ambiente potencialmente más cálido para los siguientes compromisos.
Lo que viene: resistencia y retos por delante
Al mirar hacia el futuro inmediato, el calendario no da respiro. El próximo rival será nada menos que el líder de la Liga, Guadalajara, en lo que promete ser un choque de alto voltaje entre dos de los clubes más tradicionales y con más historia en el fútbol mexicano. Será una prueba de fuego para la ilusión cementera y una oportunidad para demostrar que el desempeño actual no es una construcción aislada, sino un proyecto competitivo a largo plazo.
Este enfrentamiento ante Chivas será clave no solo por los puntos en juego, sino también por la moral de los jugadores y del cuerpo técnico, quienes encontrarán una nueva ocasión para consolidar la identidad de juego y reforzar la confianza tras una victoria que ha resonado en el inicio de temporada.
Un triunfo con matices y una Liga competitiva
La victoria de Cruz Azul en el maltrecho Estadio Cuauhtémoc, que le permite subir al subliderato de la Liga Mx, representa un paso importante en su campaña y un síntoma de que el equipo está encontrando resultados positivos con un estilo de juego más equilibrado y pragmático.
Sin embargo, el contexto que rodea el partido —el mal estado del césped, el traslado a una sede provisional y la necesidad de consolidar una base de aficionados presente en las gradas— muestra que los triunfos deportivos no se dan en el vacío: están influenciados por factores externos y reputacionales que también deben atenderse si Cruz Azul quiere aspirar a algo más que un lugar en la tabla.
De cara a lo que resta del Clausura 2026, La Máquina ha dado señales claras de que puede competir con los mejores, pero también ha dejado ver que sus mejores versiones dependen tanto de su cohesión como de su capacidad para enfrentar condiciones diversas, tanto en la cancha como fuera de ella.