Como seguramente ya sabrás, pocas cosas son tan finas y tan suaves como la piel de un bebé. Precisamente por ello, y porque es más permeable, hay que ser muy cuidadoso a la hora de llevar a cabo las rutinas que permiten cuidarla como es debido. En este artículo te hablaremos precisamente de ello, por lo que te recomendamos tomar nota de todo lo que te contamos a continuación.

Cambio de pañal

Tanto la orina como las heces pueden provocar que la piel del bebé se irrite, motivo por el cual conviene tener siempre a mano productos de higiene como los que venden en tiendas Douglas. Hay que llevar a cabo el cambio de pañal lo antes posible y hay que realizar la operación con delicadeza, limpiando bien la zona. Para ello, es imprescindible fijarse bien en los pliegues cercanos a los muslos y el culete, ya que es probable que se almacene suciedad que no es visible.

Hora del baño

Sobre la hora del baño podríamos decir muchas cosas, ya que es uno de los momentos más importantes para un bebé. La temperatura del agua debe estar entre los 34 y los 37 grados centígrados, mientras que la temperatura de la habitación debería rondar los 24 grados centígrados. Además de eso, hay que estar bien preparado en cuanto a productos se refiere, para lo que te recomendamos rodearte de productos Mustela por su calidad.

El baño debería durar pocos minutos y hay que estar siempre atento a los movimientos del bebé dentro de la bañera, estando terminantemente prohibido dejarlo solo aunque solo sean 10 segundos. A la hora de secarlo, hay que utilizar una toalla lo más suave posible y evitar restregarla (es mejor secarlo con toquecitos).

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Cuidado de la piel fuera de casa

Tan importante como cuidar su piel en casa es cuidarla cuando salimos fuera de casa. Si el bebé tiene menos de 6 meses, lo ideal es que el sol le dé lo mínimo posible, por lo que hay que mantenerlo a la sombra dentro del carrito mientras paseamos. Evidentemente, se trata de una recomendación que hay que tomarse todavía más en serio cuando estamos en verano, ya que es cuando los rayos de sol son más intensos. Esto es así porque la piel del bebé tiene menos melamina que la de un adulto.

En invierno el «peligro» lo traen las inclemencias meteorológicas y el frío, que pueden hacer que la cara del bebé se seque o se irrite. Por ello, es muy importante contar con un bálsamo labial pediátrico que también pueda utilizarse en su nariz, ya que de esta forma es posible mantener esas zonas protegidas e hidratadas en todo momento.

Para terminar, comentar que en algunos casos los bebés nacen con un vello muy fino repartido por todo el cuerpo. No hay que asustarse, ya que se trata del lanugo, que desaparece en cuestión de semanas.