
Coberturas como la del supuesto “Chupacabras” en los años noventa, o mensajes que minimizaron los riesgos durante la pandemia de COVID-19, forman parte del historial informativo que algunos críticos recuerdan cada vez que se habla de TV Azteca. La discusión volvió a encenderse luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum recomendara a la población buscar otras fuentes de información distintas a la televisora propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego.
A raíz de esas declaraciones, nuevamente salieron a relucir varios episodios polémicos que marcaron la trayectoria de la cadena y que durante años fueron señalados por especialistas, organizaciones civiles y sectores académicos como ejemplos de sensacionalismo, desinformación o uso editorial cuestionable de los espacios informativos.
El fenómeno del “Chupacabras” y la televisión del miedo
Entre 1995 y 1996, el noticiero estelar Hechos, conducido por Javier Alatorre, dedicó amplios espacios a reportajes sobre el supuesto “Chupacabras”, una criatura que, según testimonios difundidos en televisión, atacaba animales y les extraía la sangre.
La cobertura incluía relatos de campesinos, dibujos realizados por niños y reportes que mezclaban fenómenos paranormales con supuestos avistamientos de OVNIs en distintas regiones. Con el paso de los meses, el caso se convirtió en un fenómeno nacional que alimentó miedo colectivo en comunidades rurales y terminó siendo recordado como uno de los episodios más emblemáticos del sensacionalismo televisivo mexicano.
La pandemia y las críticas por minimizar el confinamiento
Otro de los momentos más controversiales llegó durante la emergencia sanitaria por COVID-19 en 2020. Mientras el gobierno mexicano impulsaba medidas de confinamiento y reducción de movilidad, Ricardo Salinas Pliego emitió mensajes públicos alentando a empleados de empresas como TV Azteca, Elektra, Banco Azteca y Totalplay a continuar sus actividades laborales.
Posteriormente, el empresario publicó mensajes en redes sociales cuestionando el encierro prolongado y sugiriendo que la población debía aprender a vivir con los riesgos de la pandemia. Las declaraciones provocaron fuertes críticas debido al contexto sanitario global y al elevado número de contagios y fallecimientos registrados en ese periodo.
Extranormal y la pseudociencia televisiva
Durante más de una década, el programa Extranormal se convirtió en uno de los contenidos más conocidos de la televisora. El espacio abordaba temas relacionados con fenómenos paranormales, ocultismo, supuestas presencias sobrenaturales y teorías esotéricas, presentados bajo un formato de “investigación”.
Aunque el programa tenía fines de entretenimiento, especialistas cuestionaron repetidamente la ausencia de rigor científico y el uso de dramatizaciones que presentaban fenómenos explicables como misterios sobrenaturales. El formato también fue criticado por difundir rumores apocalípticos, teorías conspirativas y materiales audiovisuales cuya autenticidad nunca fue comprobada.
“Ya no le haga caso a López-Gatell”
Uno de los episodios más recordados de la pandemia ocurrió cuando Javier Alatorre declaró durante una emisión de Hechos Noche que la población ya no debía hacer caso al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien encabezaba la estrategia federal contra el COVID-19.
El conductor afirmó que las conferencias y cifras oficiales se habían vuelto “irrelevantes”, generando una fuerte reacción pública. Organizaciones como la Asociación Mexicana de Derecho a la Información señalaron que este tipo de mensajes resultaban especialmente delicados durante una emergencia sanitaria, ya que los medios tienen una responsabilidad clave en la difusión de información verificable y de interés público.
Acusaciones de promover abstención electoral
Más recientemente, durante el proceso relacionado con la elección judicial de 2025, diversos analistas acusaron a TV Azteca de impulsar mensajes que desalentaban la participación ciudadana. Conductores como Javier Alatorre, Alejandro Villalvazo e incluso Pati Chapoy realizaron comentarios críticos hacia el proceso electoral, utilizando frases como “no votes” o calificando la elección como una simulación.
El caso abrió un nuevo debate sobre los límites entre opinión editorial, libertad de expresión y responsabilidad informativa dentro de medios de comunicación con alcance nacional.
Todos estos episodios forman parte de una discusión más amplia sobre el papel histórico de la televisión mexicana, la influencia de los grandes consorcios mediáticos y la manera en que los contenidos informativos pueden impactar la percepción pública, especialmente en contextos de crisis políticas, sanitarias o sociales.