Sheinbaum Baja el Tono Contra Maru Campos Tras Presiones Internas en Morena
La presidenta evita escalar el conflicto político mientras continúan las investigaciones relacionadas con Chihuahua y Sinaloa

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, moderó su postura frente a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, después de varios días de tensión política generada por sectores de Morena que impulsaban una ofensiva más agresiva contra la mandataria estatal.
Durante la conferencia matutina de este lunes, Sheinbaum aclaró que ni Maru Campos ni el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encuentran formalmente imputados por la Fiscalía General de la República. La presidenta explicó que las comparecencias solicitadas forman parte de procedimientos de investigación y entrevistas ministeriales, pero no representan acusaciones judiciales directas.
El cambio de tono ocurre luego de que en días recientes diversos actores de Morena endurecieran sus críticas contra Maru Campos por el caso relacionado con la presencia de agentes estadounidenses en un operativo realizado en Chihuahua, donde murieron dos presuntos agentes vinculados a la CIA y dos funcionarios mexicanos tras un accidente en la Sierra Tarahumara.
Morena elevó la presión política contra Chihuahua
La tensión creció especialmente después de la marcha organizada por simpatizantes de Morena en Chihuahua, donde se exigió incluso juicio político contra la gobernadora panista. Desde el oficialismo surgieron acusaciones de presuntos intentos por frenar la movilización, algo que la presidenta criticó públicamente días atrás al señalar que debía respetarse la libertad de manifestación.
En aquellas declaraciones, Sheinbaum afirmó que existía una “inconsistencia” cuando se habla de libertad política mientras supuestamente se limita el derecho de protesta. Las críticas fueron interpretadas como un fuerte respaldo a la narrativa impulsada por sectores duros de Morena contra la administración estatal de Chihuahua.
Sin embargo, conforme avanzaron las investigaciones y aumentó el impacto mediático nacional, la Presidencia optó por una posición más institucional y menos confrontativa.
El Gobierno Federal busca evitar una mayor polarización
La nueva postura de Sheinbaum parece enfocada en contener el desgaste político derivado de varios frentes abiertos simultáneamente. Además del caso Chihuahua, el gobierno federal enfrenta presión por las acusaciones contra Rubén Rocha Moya y funcionarios de Sinaloa señalados por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico. Ante este escenario, Morena ha comenzado a reducir el tono de defensa automática hacia algunos actores políticos involucrados en investigaciones delicadas, mientras intenta mantener el discurso centrado en soberanía nacional y respeto institucional.
La presidenta insistió en que las investigaciones deben seguir su curso legal sin convertir los procesos en condenas anticipadas. Por ello, recalcó que hasta ahora las comparecencias forman parte únicamente de entrevistas dentro de expedientes abiertos por la FGR.
Maru Campos niega irregularidades y acusa persecución política
Por su parte, Maru Campos ha rechazado cualquier señalamiento relacionado con la supuesta participación irregular de agentes estadounidenses en Chihuahua. La gobernadora aseguró anteriormente que colaborará plenamente con las autoridades federales y sostuvo que siempre ha dado la cara ante cualquier investigación.
La mandataria panista también denunció que existe una intención política de convertirla en blanco rumbo al proceso electoral de 2027. Además, defendió la necesidad de cooperación bilateral con Estados Unidos en temas de seguridad, aunque aclaró que cualquier coordinación debe realizarse dentro de los marcos legales correspondientes.
Mientras tanto, el caso continúa generando tensión entre el gobierno federal y administraciones estatales opositoras, especialmente por el debate sobre soberanía, seguridad y la presencia de agencias extranjeras en territorio mexicano.