Sheinbaum asegura que el “caso Chihuahua” no es persecución política contra Maru Campos
La presidenta insiste en que la investigación surgió por la presunta participación de agentes de la CIA en operativos dentro de México sin autorización federal

La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a defender la postura de su gobierno respecto al llamado “caso Chihuahua” y aseguró que las investigaciones abiertas contra funcionarios estatales no representan una persecución política contra la gobernadora panista Maru Campos, sino una consecuencia derivada de la presunta participación irregular de agentes de la CIA en operativos realizados en territorio mexicano.
Durante su conferencia matutina, la mandataria federal sostuvo que el tema debe entenderse como un asunto relacionado con soberanía nacional y cumplimiento de la ley, no como una confrontación partidista entre Morena y el PAN. Según Sheinbaum, la Fiscalía General de la República continúa realizando entrevistas e investigaciones para determinar si existieron violaciones constitucionales en la colaboración entre autoridades estatales de Chihuahua y agentes estadounidenses.
El conflicto comenzó después de que se revelara que agentes vinculados a la CIA participaron en operaciones contra laboratorios clandestinos en la Sierra Tarahumara. El escándalo creció todavía más luego de que dos ciudadanos estadounidenses y dos funcionarios mexicanos murieran en un accidente carretero tras uno de esos operativos realizados en abril pasado.
La presidenta insistió en que el problema central no es la cooperación con Estados Unidos, sino que presuntamente esa colaboración habría ocurrido sin notificación ni autorización del gobierno federal, algo que, de confirmarse, violaría la legislación mexicana.
“Cooperación sí, subordinación no”, ha repetido Sheinbaum en distintas ocasiones desde que estalló el caso. El gobierno mexicano incluso envió una nota diplomática a Estados Unidos solicitando explicaciones formales sobre la presencia de agentes extranjeros en Chihuahua.
El caso desató tensión política nacional
Aunque la presidenta rechaza que exista persecución política, el tema ya provocó un fuerte choque entre Morena y el PAN. Dirigentes panistas cerraron filas en defensa de la gobernadora Maru Campos y acusaron al oficialismo de utilizar el caso para golpear políticamente a una de las figuras más visibles de la oposición. Incluso surgieron propuestas dentro de Morena para investigar posibles responsabilidades políticas y legales de funcionarios estatales de Chihuahua, mientras legisladores oficialistas hablaron de una posible violación a la soberanía nacional.
Del lado panista, la narrativa es completamente distinta. El PAN sostiene que el gobierno federal intenta construir un escándalo político alrededor de Chihuahua para distraer la atención de otros problemas de seguridad y de las acusaciones internacionales relacionadas con presuntos vínculos criminales de funcionarios cercanos a Morena.
Mientras tanto, la gobernadora Maru Campos aseguró que su administración colaborará con cualquier investigación oficial, aunque ha evitado confrontarse directamente con la presidenta. La mandataria estatal también ha señalado que la cooperación internacional en materia de seguridad es necesaria ante el poder del crimen organizado en la frontera norte del país.
El debate sobre la soberanía vuelve al centro
Más allá del enfrentamiento político, el caso volvió a abrir un debate delicado en México: hasta dónde puede llegar la colaboración entre agencias estadounidenses y autoridades mexicanas en el combate al narcotráfico. La Constitución mexicana limita la actuación de agentes extranjeros dentro del país y obliga a que cualquier colaboración internacional pase por autorización federal y canales diplomáticos oficiales. Precisamente ahí se concentra la controversia actual.
Sheinbaum afirmó que la cooperación bilateral con Estados Unidos continuará, pero dejó claro que su gobierno no permitirá operaciones extranjeras fuera del marco legal mexicano. También aseguró que la Fiscalía determinará si existieron responsabilidades administrativas o penales por la participación de agentes estadounidenses en Chihuahua.
El caso además ocurre en un momento especialmente sensible para la relación entre México y Estados Unidos, marcada por presiones en temas de seguridad, narcotráfico, migración y combate al fentanilo. (El País)
Un escándalo que sigue creciendo
Aunque el gobierno federal insiste en que no existe un conflicto diplomático con Washington, el tema sigue generando polémica tanto en México como en Estados Unidos.
Reportes periodísticos revelaron que los operativos en Chihuahua podrían no haber sido hechos aislados y que habría existido colaboración recurrente entre autoridades estatales y agentes estadounidenses durante distintos operativos antidrogas en 2026. (
Además, versiones periodísticas señalan que algunos agentes estadounidenses habrían utilizado uniformes de corporaciones estatales mexicanas para participar en operativos contra laboratorios clandestinos, algo que incrementó todavía más las críticas sobre una posible violación de soberanía.
Mientras la investigación avanza, el “caso Chihuahua” ya se convirtió en uno de los conflictos políticos y diplomáticos más delicados del gobierno de Sheinbaum. Y aunque la presidenta insiste en que no se trata de una ofensiva política contra Maru Campos, el tema ya escaló al centro del debate nacional sobre seguridad, cooperación internacional y soberanía mexicana.