Departamento de Justicia abre investigación contra E. Jean Carroll y reaviva la guerra legal con Trump
El caso vuelve a sacudir la política estadounidense y alimenta las acusaciones de persecución y revancha política

El Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación criminal contra la escritora y periodista E. Jean Carroll, la mujer que acusó al presidente Donald Trump de agresión sexual y posteriormente ganó dos demandas civiles por abuso sexual y difamación. La nueva pesquisa se centra en posibles acusaciones de perjurio relacionadas con declaraciones realizadas durante el proceso judicial contra el mandatario estadounidense.
Según diversos medios estadounidenses, fiscales federales en Chicago analizan si Carroll mintió bajo juramento cuando declaró en 2022 que no había recibido financiamiento externo para costear su batalla legal contra Trump. Meses después, documentos judiciales revelaron que parte de sus gastos legales fueron cubiertos por una organización vinculada al empresario y cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman.
La investigación representa un nuevo capítulo en uno de los conflictos judiciales y políticos más explosivos de Estados Unidos. Carroll acusó a Trump de haberla agredido sexualmente en una tienda de Nueva York durante la década de los noventa. Posteriormente, lo demandó por difamación tras las declaraciones públicas del entonces expresidente negando los hechos y desacreditándola públicamente.
En 2023, un jurado federal concluyó que Trump era responsable de abuso sexual y difamación, obligándolo a pagar cinco millones de dólares a Carroll. Meses después, otro jurado ordenó una indemnización adicional de 83.3 millones de dólares por continuar difamándola públicamente. Trump ha negado reiteradamente las acusaciones y mantiene apelaciones activas contra ambos fallos.
La apertura de la investigación provocó fuertes reacciones en medios y círculos políticos estadounidenses. Sectores críticos de Trump consideran que el caso forma parte de una estrategia de represalias contra personas que han enfrentado judicialmente al presidente. Algunos analistas señalan que la actual administración ha intensificado acciones legales contra figuras consideradas adversarias políticas del mandatario. (
El caso también adquiere relevancia porque el actual fiscal general interino, Todd Blanche, decidió apartarse formalmente de la investigación debido a su participación previa como integrante del equipo legal de Trump en los juicios relacionados con Carroll.
Aunque la apertura de una investigación no implica automáticamente cargos penales, el movimiento del Departamento de Justicia vuelve a colocar el caso en el centro de la tensión política estadounidense. La batalla judicial entre Trump y Carroll ya trascendió los tribunales civiles y ahora se mezcla con acusaciones de utilización política del aparato judicial.
El tema además revive el debate sobre los límites entre justicia, poder político y libertad de expresión en Estados Unidos. Mientras los aliados de Trump argumentan que la investigación busca esclarecer posibles inconsistencias legales, críticos del presidente consideran que el gobierno está utilizando instituciones federales para perseguir a figuras incómodas para el mandatario.
En medio de un clima político profundamente polarizado, el caso Carroll se mantiene como uno de los símbolos más delicados del choque entre Donald Trump y sus opositores. Y ahora, con el Departamento de Justicia involucrado nuevamente, la disputa amenaza con escalar todavía más en pleno escenario electoral y judicial estadounidense.